La certificación energética en reformas es un documento clave, y obtenerla conlleva beneficios fiscales y mejoras en el valor del inmueble.
Hoy te explicamos en qué casos es obligatoria, qué normativa la regula y cómo mejorar la calificación energética durante una reforma.
¿Qué es la certificación energética?
Es un documento oficial que califica la eficiencia de un inmueble en una escala que va de la letra A (máxima eficiencia) a la G (mínima). Esta clasificación determina el consumo de energía necesario para satisfacer la demanda energética del edificio en condiciones normales de uso.
Este certificado lo emite un técnico habilitado y tiene una validez de diez años. También incluye recomendaciones de mejora para obtener una mejor calificación.
¿Cuándo es obligatoria la certificación energética en reformas?
Según el Real Decreto 390/2021, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios, la certificación energética será obligatoria en los siguientes casos:
- Cuando se vende o alquila un inmueble: tanto si se ha reformado como si no, cualquier inmueble que se ponga a la venta o alquiler tiene que tener un certificado energético en vigor. En caso de reforma que afecte a la eficiencia (cambio de ventanas, aislamiento, calefacción, etc), es necesario renovarlo.
- Cuando se hace una reforma integral o una ampliación significativa: es obligatorio obtener o renovar la certificación cuando la reforma afecta a más del 25% de la envolvente térmica del edificio o cuando se amplía la superficie útil en más del 10%.
- Rehabilitaciones que implican una modificación sustancial del sistema energético: si estos cambios afectan al rendimiento global del edificio, es imprescindible tener un nuevo certificado que lo refleje.
- Edificios públicos o de uso frecuente: aquellos edificios con una alta afluencia de personas tienen que contar con la certificación visible, especialmente si se reforman.
¿Por qué mejorar la eficiencia energética en una reforma?
Porque una reforma es la oportunidad ideal para reducir el consumo energético de una vivienda y mejorar su calificación.
Entre los beneficios encontramos:
- Mayor confort térmico y acústico
- Reducción de gasto en electricidad y calefacción
- Revalorización del inmueble
- Cumplimiento de normativas actuales y futuras
- Acceso a ayudas y subvenciones
La certificación energética no es un simple requisito legal, es una herramienta útil para valorar y mejorar las prestaciones de una vivienda o local. Incorporar medidas de eficiencia energética durante una reforma permite ahorrar, aumentar el confort y revalorizar el inmueble, contribuyendo a un modelo más sostenible.
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